terminado, y le había sugerido a Braddock que escapara escondiéndose en el estuche de la momia. El cadáver del inca Caxas fue colocado en un sarcófago egipcio vacío —en el que fue encontrado más tarde— y Braddock, ayudado por su fiel canaca, llevó el estuche rodando hasta el viejo muelle. Aquí, en un rincón donde Cockatoo había guardado anteriormente el bote, el profesor se ocultó toda esa noche y todo el día siguiente. Cockatoo, habiéndose deshecho de su bote hacía mucho tiempo (para que no fuera utilizado como prueba en contra suya y de su amo), corrió a través de la densa niebla y la larga noche hasta Pierside, donde vio al capitán Hervey y lo sobornó con la promesa de mil libras para salvar a su amo. Hervey, tras cerciorarse de que el dinero estaba seguro, ya que estaba depositado bajo un nombre falso en Ámsterdam, aceptó y dispuso embarcar al profesor en el estuche de la momia.
Así fue como Hervey mantuvo a los cuatro hombres conversando en el embarcadero, pues sabía que Cockatoo, con sus propios marineros, estaba embarcando al Profesor dentro del sarcófago de la momia, abajo y bien fuera de la vista. Cockatoo había bajado por la corriente con The Firefly y de este modo no había sido descubierto.
Durante aquel largo día, el desdichado Braddock se habia acurrucado como un sapo en su agujero, temblando ante cada ruido de persecución, pues sabía que todo el pueblo lo estaba buscando. Pero Cockatoo lo había ocultado bien en el estuche, en cuya tapa se habían taladrado agujeros. Tenía brandy para beber y comida para comer, y sabía que podía confiar en el canaco.
Si Date no hubiera sido suspicaz, la estratagema podría haber tenido éxito, pero para salvarse a sí mismo Hervey tuvo que sacrificar al desgraciado Profesor, lo cual hizo sin la menor vacilación. Luego vino el desafortunado disparo del revólver de De Gayangos, que había puesto fin a la malvada vida de Braddock. Era el Destino.