Al momento siguiente, De Gayangos también fue lanzado por la borda, y los marineros subían a Hervey al bote. Este casi zozobró, pero él logró entrar, y la embarcación se dirigió a remo hacia el buque, que volvía a mostrar una fulgurante luz azul.
Random disparó un tiro tras la barca y luego, con los policías, corrió a ayudar a De Gayangos, que forcejeaba en el agua. Se las arregló para sacarlo, y cuando lo tuvo a salvo y sin aliento en la orilla, vio que la barca se acercaba al barco y que Date, desgarrado, mojado y desaliñado, con tres policías, estaba con el agua hasta la cintura, esforzándose por llevar a la orilla a Cockatoo y la caja de la momia, a la cual se aferraba como una lapa. Hope corrió a echar una mano, y en pocos minutos tuvieron al canaca en tierra, luchando como el demonio que era.
Random y De Gayangos se unieron al grupo sin aliento, y Cockatoo quedó sujeto por las garras de dos hombres fuertes —que necesitaron toda su fuerza para retenerlo— mientras Date, advertido por el grito de Hope de lo que había en la caja, forcejeaba con la tapa.
Estaba apenas asegurada y pronto cedió. Entonces los presentes vieron a la luz de la luna el rostro muerto del profesor Braddock, a quien le habían disparado en el corazón.
Al contemplar la escena, Cockatoo se zafó de quienes lo sostenían y, arrojándose sobre su amo, aulló y lloró como si se le fuera a romper el corazón.
En el mismo momento se oyó un silbido burlón procedente de The Firefly, y vieron al gran vapor mercante alejándose lentamente río abajo, aumentando su velocidad con casi cada revolución de la hélice. Braddock había sido capturado, pero Hervey había escapado.
En la investigación sobre el profesor y sobre el cadáver de la señora Jasher, se demostró que Cockatoo había advertido a su amo que el juego había