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nydus/The Green MummyPublic
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CAPÍTULO XXV. LOS MOLINOS DE DIOS

quedaba —unos cuantos cientos— hasta que el codiciado matrimonio tuviera lugar. Más tarde conoció al profesor Braddock y decidió casarse con él, por ser un hombre más fácil de manejar. Tuvo éxito al enrolar a Lucy de su lado, y hasta que la momia verde llevó su mala suerte a las Pirámides, todo marchó a pedir de boca.

Fue en relación con el nombre de Bolton donde se hizo la primera mención de la momia verde.

Sidney era un joven inteligente, aunque de origen muy humilde, y habiendo sido acogido por el profesor Braddock como ayudante, podía esperar hacerse una posición algún día. Braddock lo estaba formando, aunque le pagaba muy poco en concepto de salario.

Sidney se enamoró de la señora Jasher y de algún modo —ella no mencionó cómo— se ganó su confianza. Tal vez la solitaria mujer se alegraba de tener un amigo comprensivo.

Sea como fuere, ella le contó su pasado a Sidney y le mentó su deseo de casarse con Braddock. Pero Sidney insistió en que debía casarse con él, y le prometió ganar suficiente dinero para convencerla de que era un buen partido, dejando a un lado su humilde cuna, por la cual la señora Jasher no sentía el menor interés.

Fue entonces cuando Sidney relató lo que había descubierto. Braddock, al estar en Perú muchos años antes, había intentado conseguir momias por alguna razón científica. Cuando Hervey —entonces conocido como Vasa— le prometió procurarle la momia del último inca, Braddock se mostró sumamente complacido. Hervey robó la momia y también la copia del manuscrito que estaba escrito en latín. Le envió este último a Braddock —que entonces se encontraba en Cuzco— como prueba de su éxito en la obtención de la momia, y cuando el profesor regresara a Lima, la momia le sería entregada.

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