—Además —como usted dice—, los indios del Perú no saben que la momia ha reaparecido tras treinta años de reclusión —terció Hope, poniéndose en pie—. Bien, ¿y qué hay que hacer ahora?
Para responder, sir Frank recogió el manuscrito que aún permanecía sobre la mesa.
—Hablaré con don Pedro sobre esto —dijo en voz baja—, y averiguaré si es el original o una copia.
Braddock se levantó lentamente y se quedó mirando el papel.
—¿Sabes latín? —preguntó él.
—No —replicó Random, comprendiendo a qué se refería el sabio—. Lo aprendí, por supuesto, pero he olvidado mucho. Podría traducir una u otra palabra, pero desde luego no el latín de cura rural en que está escrito esto. —Miró con atención el manuscrito mientras hablaba.
—Pero ¿quién pudo haberlo puesto en su habitación? —inquirió Archie.
—No podremos saberlo hasta que veamos a Don Pedro. Si este es el manuscrito original que vimos la otra noche, tal vez descubramos cómo pasó de manos de De Gayangos a mi estantería. Si se trata de una copia, entonces debemos averiguar, de ser posible, a quién pertenecía.
—Don Pedro dijo que se había hecho una transcripción o una traducción —mencionó Hope.
—Evidentemente una transcripción —dijo Braddock, mirando con fijeza el papel en la mano de Random—. ¿Pero cómo pudo haber llegado desde Lima hasta este lugar?
—Podría haber quedado guardado junto a la momia —sugirió Archie.