En cuanto llegó a su propia habitación, cortó el cordel que envolvía flojo el papel marrón. Entonces, bajo la luz de la lámpara, rodó fuera del paquete mal atado una gloriosa esmeralda verde mar de gran tamaño, que irradiaba luz como un sol. Un trozo de papel blanco yacía en la envoltura marrón. En él estaba escrito: «Un regalo de bodas para Sir Frank Random».
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CAPÍTULO XXII. UN REGRESO DE BODAS
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