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nydus/The Green MummyPublic
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CAPÍTULO XII. UN DESCUBRIMIENTO

Al no conseguir permiso para deambular por las habitaciones de las Pirámides, don Pedro hizo visitas ocasionales a Pierside e interrogó a la policía en relación con el asesinato de Bolton.

Del inspector Date no averiguó nada de importancia y, de hecho, dicho oficial expresó su creencia de que la verdad no se sabría hasta el Día del Juicio Final.

A De Gayangos se le ocurrió entonces explorar las inmediaciones del Sailor's Rest y examinar él mismo dicha taberna. Vio la famosa ventana a través de la cual la mujer misteriosa le había hablado al difunto, y advirtió que esta daba a un sendero pedregoso y estrecho que llegaba hasta la orilla del agua, desde donde un muelle rústico se adentraba una corta distancia en la corriente.

Nada habría sido más fácil, reflexionó don Pedro, que para el asesino entrar por la ventana y, tras haber consumado su acto, marchar de la misma manera, cargando con el estuche que contenía la momia. Unos pocos pasos llevarían al hombre y a su carga hasta una barca en espera, y una vez que la embarcación se deslizara entre las brumas del río, se perdería todo rastro, tal como en efecto había sucedido.

De este modo creía el caballero peruano que se habían llevado a cabo el asesinato y el robo, pero aun suponiendo que los hechos hubiesen ocurrido como conjeturaba, seguía tan lejos como siempre de desentrañar el misterio.

Mientras don Pedro buscaba el cadáver de su real antepasado, y de paso al ladrón y asesino, su hija era cortejada por sir Frank Random. > Solo el cielo sabe qué le vio —como observó Lucy al joven Hope—, pues la muchacha no tenía palabra que decir en su propia

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