CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/The Green MummyPublic
Página 310 de 366
Table of Contents

CAPÍTULO XXIII. JUSTO A TIEMPO

—No puede decir más de lo que ya ha dicho —protestó Random.

—No me lo creo —respondió Hope, alcanzando su abrigo—. Puede usted elegir creer que la carta fue el resultado de un farol. Pero yo pienso real y verdaderamente que la señora Jasher está al tanto. Y lo que es más, creo que Bolton le consiguió esa ropa, y que ella fue la mujer que habló con él; fue allí para ver cómo iba progresando el pequeño plan.

—Si pensara eso —dijo Random con frialdad—, no ayudaría a la señora Jasher.

—Oh, sí, ya lo creo. Cuanto mayor es el pecador, más necesidad tiene de ayuda, ya sabe, querido amigo. Pero póngase el abrigo y echemos a andar. Supongo que no necesitaremos pistolas.

Sir Frank se rio mientras, ayudado por el artista, luchaba por ponerse su gran gabán militar.

—Supongo que la señora Jasher no será peligrosa —comentó—. Le sacaremos lo que podamos y luego arreglaremos lo mejor que se pueda hacer para recuperar su fortuna venida a menos. Entonces podrá ir a donde elija, y nosotros podremos —como dicen los franceses— volver a nuestras ovejas.

«Creo que a doña Inés y a Lucy les molestaría que las llamaran "carneras"», se rio Archie, y los dos hombres salieron de la habitación.

La noche era más oscura que nunca y una fina lluvia caía sin cesar. Al salir del portalón tenuemente iluminado del fuerte por la puerta pequeña integrada en la grande, se adentraron en una negrura de medianoche como la que debió de extenderse sobre la tierra de Egipto. De acuerdo con las costumbres primitivas de los habitantes de Gartley, al menos uno de ellos debería haber ido provisto de un farol, ya que no era tarea fácil

310