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nydus/The Green MummyPublic
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CAPÍTULO VII. EL CAPITÁN DEL *DIVER*

patrón era un hombre alto y esbelto, flaco como un fraile ayunador y duro como el pedernal, con el cabello rojo y cortado al rape, un bigote del mismo tono agresivo y una perilla americana. Hablaba con acento yanqui y de manera truculenta, lo bastante irritante para el irascible profesor. Cuando se encontró con Braddock en el museo, ambos se volvieron enemigos a primera vista y, debido a que los dos tenían mal carácter y eran tercos, sintieron una antipatía instantánea el uno por el otro. Los semejantes no se atrajeron en este caso.

—¿Para qué quería verme? —preguntó Braddock de mal humor. Cockatoo lo había mandado llamar de la lectura de un nuevo papiro para que recibiera a su visitante y, en consecuencia, no estaba de muy buen humor.

—He venido na más que a echar una parla —replicó Hervey con un marcado acento estadounidense.

—Estoy ocupado: lárgate —fue la poco halagüeña respuesta.

Hervey tomó una silla y, estirando sus largas piernas, sacó un puro negruzco, tan largo y delgado como él mismo.

—Si estuviera en los Estados Unidos, Profesor, le apuntaría con la pistola por ese estilo de jerga. No acepto ninguna. ¡Entendido! —y encendió un cigarro.

—¿Eres el capitán de "El Buzo"?

—Así es; lo era, quiero decir. Ahora me he pasado a un velero elegante de esos que le dan mil vueltas al viejo cascarón. Supongo que dentro de tres meses saldré hacia los mares del Sur para la pesca de perlas. Me llevaré a ese kanaka conmigo, si le parece, profesor —y lanzó una rápida ojeada a Cockatoo, que estaba culeco sobre sus talones como de costumbre, puliendo una jarra de esmalte azul procedente de una tumba tebana.

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