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nydus/A Princess of MarsPublic
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XIII. Amor en Marte

pistola, podría vivir para cabalgar de nuevo, aunque sobre otra bestia; si no, su cuerpo desgarrado y mutilado era recogido por sus mujeres y quemado de acuerdo con la costumbre tharkiana.

Mi experiencia con Woola me determinó a probar el experimento de la bondad en mi trato con mis thoats. Primero les enseñé que no podían desmontarme, e incluso les golpeé con fuerza entre las orejas para grabar en ellos mi autoridad y dominio.

Luego, gradualmente, me gané su confianza de un modo muy similar al que había adoptado infinidad de veces con mis múltiples monturas mundanas. Siempre se me dio bien el trato con los animales y, por inclinación, así como porque reportaba resultados más duraderos y satisfactorios, siempre fui bondadoso y humano en mis tratos con las órdenes inferiores.

Podía quitarle la vida a un ser humano, de ser necesario, con mucho menos remordimiento que la de un pobre bruto falto de razón e irresponsable.

En el curso de pocos días mis thoats fueron la admiración de toda la comunidad. Me seguían como perros, frotando sus grandes hocicos contra mi cuerpo en torpe demostración de afecto, y respondían a cada una de mis órdenes con una presteza y docilidad que llevaron a los guerreros marcianos a atribuirme la posesión de algún poder terrenal desconocido en Marte.

—¿Cómo los has embrujado? —preguntó Tars Tarkas una tarde, tras verme introducir el brazo hasta el fondo entre las grandes fauces de uno de mis thoats, al que se le había atascado un trozo de piedra entre dos dientes mientras se alimentaba de la vegetación parecida al musgo dentro de nuestro patio.

—Por la bondad —respondí—. Verás, Tars Tarkas, los sentimientos más tiernos tienen su valor, incluso para un guerrero. Tanto en lo más recio

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