El saqueo de Zodanga
A medida que la gran puerta donde me encontraba se abría, mis cincuenta tharks, encabezados por el propio Tars Tarkas, cabalgaron hacia el interior sobre sus poderosos thoats.
Los conduje hasta los muros del palacio, que salvé con facilidad y sin ayuda.
Una vez dentro, sin embargo, la puerta me dio bastante trabajo, pero al fin me vi recompensado al verla girar sobre sus enormes bisagras, y pronto mi fiero escolta cruzaba los jardines del jeddak de Zodanga.
Al acercarnos al palacio, pude ver a través de los grandes ventanales del primer piso la sala de audiencias de Than Kosis, brillantemente iluminada.
El inmenso salón estaba abarrotado de nobles y sus mujeres, como si se estuviera celebrando algún acto importante.
No había ni un solo guardia a la vista en el exterior del palacio, debido, supongo, al hecho de que las murallas de la ciudad y del palacio se consideraban inexpugnables, así que me acerqué y miré hacia el interior.
En un extremo de la cámara, sobre macizos tronos dorados incrustados de diamantes, estaban sentados Than Kosis y su consorte, rodeados de oficiales y dignatarios del Estado. Ante ellos se extendía un ancho pasillo flanqueado a ambos lados por soldadesca y, mientras miraba, entró por este pasillo, en el extremo más