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nydus/A Princess of MarsPublic
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XXVII. De la alegría a la muerte

que hace un momento uno de ellos ha regresado trayendo su cadáver, el cual fue hallado en los fosos bajo su casa, horriblemente mutilado por algún asesino.

“No necesito deciros lo que esto significa para Barsoom. Llevaría meses penetrar en esos poderosos muros, de hecho el trabajo ya ha comenzado, y habría poco que temer si la máquina de la planta de bombeo funcionara como debe y como todas lo han hecho durante cientos de años; pero lo peor, me temo, ha sucedido. Los instrumentos muestran una presión atmosférica que decrece rápidamente en todas partes de Barsoom⁠—la máquina se ha detenido”.

“Mis caballeros —concluyó—, tenemos a lo sumo tres días de vida”.

Hubo un silencio absoluto durante varios minutos, y luego un joven noble se levantó y, con su espada desenvainada en alto sobre la cabeza, se dirigió a Tardos Mors.

“Los hombres de Helium se han enorgullecido siempre de haberle enseñado a Barsoom cómo debe vivir una nación de hombres rojos; ahora es nuestra oportunidad de mostrarles cómo se debe morir. Cumplamos con nuestros deberes como si aún tuviéramos por delante mil años útiles”.

La sala resonó con aplausos y, como no había nada mejor que hacer que calmar los temores del pueblo con nuestro ejemplo, seguimos nuestro camino con sonrisas en los labios y la tristeza rociándonos el corazón.

Cuando regresé a mi palacio descubrí que el rumor ya había llegado a Dejah Thoris, así que le conté todo lo que había oído.

—Hemos sido muy felices, John Carter —dijo—, y le doy gracias al destino que sea que nos alcance por permitirnos morir juntos.

Los dos días siguientes no trajeron ningún cambio apreciable en el suministro de aire, pero en la mañana del tercer día la respiración se

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