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nydus/A Princess of MarsPublic
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XVI. Planeamos la huida

«Dejah Thoris, no sé de qué manera la he enfocado. Lo más alejado de mis intenciones era lastimar u ofender a quien esperaba proteger y consolar.

No quiera saber nada de mí si esa es su voluntad, pero que debe ayudarme a lograr su huida, de ser tal cosa posible, no es mi ruego, sino mi orden. Cuando esté a salvo una vez más en la corte de su padre, podrá hacer conmigo lo que le plazca, pero de aquí en adelante y hasta ese día yo soy su amo, y usted debe obedecerme y ayudarme».

Me miró larga y atentamente, y pensé que se estaba ablandando hacia mí.

—Comprendo tus palabras, Dotar Sojat —respondió ella—, pero a ti no te comprendo. Eres una extraña mezcla de niño y hombre, de bruto y noble. Tan solo desearía poder leer en tu corazón.

“Mira hacia tus pies, Dejah Thoris; ahí yace ahora, donde ha yacido desde aquella otra noche en Korad, y donde yacerá por siempre latiendo solo por ti hasta que la muerte lo apague para siempre”.

Dio un pequeño paso hacia mí, con sus hermosas manos extendidas en un extraño gesto tanteante.

—¿Qué quieres decir, John Carter? —susurró ella—. ¿Qué me estás diciendo?

—Estoy diciendo lo que me había prometido no decirte, al menos hasta que dejaras de ser prisionera entre los hombres verdes; lo que por tu actitud hacia mí durante los últimos veinte días había pensado no decirte jamás; estoy diciendo, Dejah Thoris, que soy tuyo, en cuerpo y alma, para servirte, para luchar por ti y para morir por ti. Tan solo una cosa te pido a cambio, y es que no hagas ninguna señal, ni de condena ni de aprobación de mis palabras, hasta que estés a salvo entre los tuyos, y que cualesquiera que sean los sentimientos que abrigues

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