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nydus/A Princess of MarsPublic
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Prólogo

Me dijo en ese momento que, si algo llegara a sucederle, deseaba que yo me hiciera cargo de su patrimonio, y me entregó la llave de un compartimento de la caja fuerte que estaba en su estudio, diciéndome que allí encontraría su testamento y algunas instrucciones personales que me hizo prometer bajo juramento que cumpliría con absoluta fidelidad.

Una vez que me hube retirado a descansar, lo vi desde mi ventana de pie bajo la luz de la luna al borde del acantilado que domina el Hudson, con los brazos extendidos hacia los cielos como en actitud de súplica. En aquel momento pensé que estaba rezando, aunque nunca entendí que fuera, en el sentido estricto de la palabra, un hombre religioso.

Varios meses después de haber regresado a casa tras mi última visita, el primero de marzo de 1886, creo, recibí un telegrama suyo pidiéndome que fuera a su encuentro de inmediato. Siempre había sido su favorito entre la generación más joven de los Carter y, por lo tanto, me apresuré a cumplir con su demanda.

Llegué a la pequeña estación, a cosa de una milla de su finca, en la mañana del 4 de marzo de 1886, y cuando le pedí al cochero que me llevara a casa del capitán Carter, me respondió que si era amigo del capitán tenía una muy mala noticia para mí; el capitán había sido encontrado muerto poco después del amanecer de esa misma mañana por el vigilante de una propiedad colindante.

Por alguna razón esta noticia no me sorprendió, pero salí corriendo hacia su casa lo más rápido posible, para poder hacerme cargo del cadáver y de sus asuntos.

Encontré al sereno que lo había descubierto, junto con el jefe de policía local y varios lugareños, reunidos en su pequeño estudio. El sereno relató los pocos detalles relacionados con el hallazgo del cuerpo, el cual, según dijo, aún estaba tibio cuando lo encontró.

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