CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/A Princess of MarsPublic
Página 72 de 267
Table of Contents

VIII. Una bella cautiva del cielo

erguida sobre dos piernas y deduje que era alguna nueva y extraña monstruosidad marciana con la que aún no me había familiarizado.

Bajaron a su prisionero a tierra y a continuación comenzaron un registro sistemático de la nave. Esta operación requirió varias horas, durante las cuales se requisó un buen número de carros para transportar el botín, que consistía en armas, munición, sedas, pieles, joyas, vasijas de piedra de extraña talla y una cantidad de alimentos sólidos y líquidos, entre ellos muchos barriles de agua, los primeros que veía desde mi llegada a Marte.

Después de que se hubiera retirado la última carga, los guerreros amarraron cables a la nave y la remolcaron lejos, hacia el interior del valle, en dirección suroeste.

Unos cuantos de ellos subieron entonces a bordo y se ocuparon afanosamente en lo que parecía, desde mi lejana posición, el vaciado del contenido de varias garrafas sobre los cadáveres de los marineros y por las cubiertas y estructuras de la nave.

Concluida esta operación, treparon apresuradamente por sus costados y se deslizaron por los obenques hacia el suelo.

El último guerrero en abandonar la cubierta se volvió y arrojó algo sobre la nave, esperando un instante para comprobar el resultado de su acción.

Apenas brotó una débil llamarada del punto donde había impactado el proyectil, se colgó del costado y pisó rápidamente el suelo.

Apenas hubo bajado, los obenques se soltaron simultáneamente, y la gran nave de guerra, aligerada por la retirada del botín, se elevó majestuosamente en el aire, con sus cubiertas y superestructuras convertidas en una masa de llamas rugientes.

Lentamente se fue desviando hacia el sureste, ascendiendo cada vez más a medida que las llamas devoraban sus partes de madera y disminuían el

72