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nydus/A Princess of MarsPublic
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XXI. Un explorador aéreo de Zodanga

que me inscribieran como miembro del cuerpo. De acuerdo con la costumbre, era necesario un examen, pero Kantos Kan me había dicho que no temiera nada al respecto, ya que él se encargaría de esa parte del asunto. Lo logró llevando mi solicitud de examen al oficial examinador y haciéndose pasar por John Carter.

—Esta treta se descubrirá más tarde —explicó alegremente—, cuando comprueben mi peso, mis medidas y otros datos de identificación personal, pero pasarán varios meses antes de que eso ocurra y nuestra misión ya habrá triunfado o fracasado mucho antes de ese momento.

Los días siguientes los pasó Kantos Kan enseñándome los intríngulis del pilotaje y de la reparación de los delicados aparatitos que los marcianos usan para este fin.

El cuerpo de la aeronave unipersonal mide unos dieciséis pies de largo, dos de ancho y tres pulgadas de espesor, y se afina en punta en cada extremo. El piloto se sienta encima de este plano, en un asiento construido sobre el pequeño y silencioso motor de radio que la impulsa.

El medio de flotabilidad está contenido dentro de las finas paredes metálicas del cuerpo y consiste en el octavo rayo de Barsoom, o rayo de propulsión, como podría llamársele en vista de sus propiedades.

Este rayo, al igual que el noveno rayo, es desconocido en la Tierra, pero los marcianos han descubierto que es una propiedad inherente de toda luz, sin importar de qué fuente emane. Han aprendido que es el octavo rayo solar el que propulsa la luz del sol hacia los diversos planetas, y que es el octavo rayo individual de cada planeta el que «refleja», o propulsa la luz así obtenida de nuevo hacia el espacio. El octavo rayo solar sería absorbido por la superficie de Barsoom, pero el octavo rayo barsoomiano, que tiende a propulsar la luz desde Marte hacia

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