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nydus/Three Men in a BoatPublic
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VIII. Blackmailing

Continuando.

«‘Barrí las ventanas y barrí la puerta, Y yo—’

—No⁠—no, limpié los cristales de la gran puerta principal. Y enceré el suelo⁠—no, rayos⁠—te pido perdón⁠—qué cosa, no me acuerdo de ese verso. Y yo⁠—y yo⁠—Bueno, pasemos al estribillo, y que sea lo que Dios quiera, canta:

“ ‘Y tararabí, tararabí, tararabí, tararabí, tararabí, tarará, Hasta que ahora soy el amo de la Real Armada.’

«Bien, el coro: son los dos últimos versos repetidos, ya sabéis.

“And he diddle-diddle-diddle-diddle-diddle-diddle-dēē’d, Till now he is the ruler of the Queen’s navēē.”

Y Harris nunca ve el ridículo que está haciendo, ni cómo está molestando a un montón de gente que nunca le ha hecho ningún daño. Sinceramente se imagina que les ha dado un gustazo, y dice que cantará otra canción cómica después de cenar.

A propósito de canciones cómicas y fiestas, me viene a la memoria un incidente bastante curioso en el que una vez participé; el cual, dado que arroja mucha luz sobre los mecanismos mentales internos de la naturaleza humana en general, creo que debería quedar registrado en estas páginas.

Éramos un grupo elegante y muy culto. Llevábamos nuestras mejores galas, hablábamos con finura y éramos muy felices⁠—todos menos un par de jóvenes, estudiantes recién llegados de Alemania, muchachos corrientes que parecían inquietos e incómodos, como si aquello les aburriera.

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