Cuando uno se olvida por completo de llevar la vela, entonces el viento le es siempre favorable en ambos sentidos. ¡Pero en fin! este mundo es solo una prueba, y el hombre ha nacido para el sufrimiento, así como las centellas vuelan hacia arriba.
Esta tarde, sin embargo, evidentemente se habían equivocado, y nos habían puesto el viento a la espalda en vez de en la cara. Guardamos silencio al respecto y izamos la vela rápidamente antes de que se dieran cuenta; luego nos acomodamos por la barca en actitudes pensativas, y la vela se hinchó, y tensó, y gruñó en el mástil, y la barca voló.
Conduje.
No conozco sensación más emocionante que la de navegar. Es lo más cerca que el hombre ha estado de volar, exceptuano los sueños. Las alas del viento impetuoso parecen llevarte hacia adelante, no sabes a dónde. Ya no eres el ser de barro lento, pesado y diminuto, que se arrastra tortuosamente por el suelo; ¡eres parte de la Naturaleza! ¡Tu corazón late contra el suyo! ¡Sus gloriosos brazos te rodean, alzándote contra su pecho! Tu espíritu se uno con el suyo; ¡tus extremidades se vuelven ligeras! Las voces del aire te están cantando. La tierra parece lejana y pequeña; y las nubes, tan cerca sobre tu cabeza, son hermanas, y les extiendes los brazos.
Teníamos el río para nosotros solos, salvo porque, a lo lejos, podíamos ver una barca de pescadores, amarrada en medio de la corriente, en la que tres pescadores estaban sentados; y deslizamos sobre el agua, y pasamos junto a las orillas arboladas, y nadie habló.
Yo estaba al timón.
A medida que nos fuimos acercando, pudimos ver que los tres hombres que pescaban parecían hombres ancianos y de aspecto solemne. Estaban sentados en tres sillas en la barcaza y observaban atentamente sus sedales.