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nydus/Three Men in a BoatPublic
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Table of Contents

XVI

herself and the child on the twelve shillings a week that twelve hours’ drudgery a day procured her, paying six shillings out of it for the child, and keeping her own body and soul together on the remainder.

Seis chelines a la semana no mantienen el cuerpo y el alma muy unidos precisamente. Quieren separarse el uno del otro cuando el vínculo entre ambos es tan sumamente leve; y un día, supongo, el dolor y la apagada monotonía de todo aquello se habían presentado ante sus ojos con más claridad que de costumbre, y el espectro burlón la había asustado. Había hecho un último llamamiento a sus amigos, pero, contra el frío muro de su respetabilidad, la voz de la paria descarriada había caído en saco roto; y luego había ido a ver a su hijo —lo había tenido en brazos y lo había besado, de un modo cansado, apagado y sin mostrar ninguna emoción en particular de ninguna clase—, y lo había dejado, tras poner en su mano una cajita de chocolate de un penique que le había comprado, y después, con sus últimos chelines, había sacado un billete y se había venido a Goring.

Parecía que los pensamientos más amargos de su vida debían de centrarse en los tramos boscosos y los prados de un verde brillante alrededor de Goring; pero las mujeres se aferran extrañamente al cuchillo que las hiere y, tal vez, entre la hiel, se hayan mezclado también recuerdos soleados de las horas más dulces, pasadas sobre aquellas profundidades ensombrecidas sobre las que los grandes árboles inclinan sus ramas tan bajas.

Había vagado por los bosques junto a la orilla del río todo el día, y luego, cuando cayó la noche y el crepúsculo gris extendió su oscuro sayo sobre las aguas, extendió los brazos hacia el río silencioso que había conocido su pena y su alegría.

Y el viejo río la había tomado en sus apacibles brazos, había recostado su cansada cabeza sobre su pecho y había acallado el dolor.

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