George dijo que él llevaría el timón después de aquello. Dijo que de una mente como la mía no se debía esperar que se desperdiciara gobernando botes—que era mejor dejar que un ser humano común y corriente se ocupara de esa embarcación antes de que nos ahogáramos todos alegremente; y tomó las riendas y nos condujo hasta Marlow.
Y en Marlow dejamos el bote junto al puente, y fuimos a hospedarnos por la noche en el Crown.