Dorchester, al igual que Wallingford, fue una ciudad en los antiguos tiempos británicos; entonces se llamaba Caer Doren, «la ciudad sobre el agua».
En tiempos más recientes, los romanos formaron aquí un gran campamento, cuyas fortificaciones circundantes parecen hoy colinas bajas y uniformes.
En la época sajona fue la capital de Wessex. Es muy antigua, y alguna vez fue muy fuerte y grande. Ahora se aparta del mundo bullicioso, y cabecea y sueña.
Alrededor de Clifton Hampden, que es en sí un pueblo maravillosamente bonito, anticuado, apacible y adornado con flores, el paisaje fluvial es rico y hermoso.
Si pasan la noche en tierra en Clifton, no podrán hacer nada mejor que hospedarse en el Barley Mow. Es, sin excepción, diría yo, la posada más pintoresca y de aspecto más ancestral de todo el río. Está situada a la derecha del puente, bastante alejada del pueblo.
Sus gabletes bajos, su techo de paja y sus ventanas con celosías le dan un aire totalmente de cuento de hadas, mientras que por dentro es todavía más propio de «érase una vez».
No sería un buen lugar para que se alojara la protagonista de una novela moderna. La protagonista de una novela moderna es siempre «divinamente alta», y está siempre «erguiéndose en toda su estatura».
En el Barley Mow se daría contra el techo con la cabeza cada vez que hiciera esto.
También sería una mala casa para que se hospedara un hombre borracho. Hay demasiadas sorpresas en forma de escalones inesperados que bajan a esta habitación y suben a aquella; y en cuanto a subir a su dormitorio, o