Volvió a ponerse en pie y buscó con la mirada a su aspirante a asesino. El sicario estaba de pie muy cerca de él, riendo a carcajadas, pero en el momento en que vio el rostro de Harris, al asomar este fuera del agua, dio un paso atrás y pareció bastante preocupado.
—Le pido mil disculpas —balbuceó confuso—, ¡pero lo tomé por un amigo mío!
Harris pensó que había tenido suerte de que el hombre no lo hubiera confundido con un pariente, o probablemente lo habría ahogado por completo.
Navegar es algo que requiere saber y práctica también —aunque, de muchacho, yo no lo creía así. Tenía la idea de que se le daba a uno de forma natural, como al rounders y al toca-toca. Conocía a otro muchacho que opinaba igual, y así, un día ventoso, pensamos que probaríamos el deporte. Estábamos parando en Yarmouth y decidimos dar un paseo río arriba por el Yare. Alquilamos un velero en el astillero junto al puente y zarpamos.
—Hace un día bastante borrascoso —nos dijo el hombre mientras zarpábamos—: es mejor que toméis un rizo y os cinchéis bien al doblar la curva.
Quedamos en que nos esforzaríamos por hacerlo, y lo dejamos con un alegre «Buenos días», preguntándonos para nuestros adentros cómo se «luffaba», y de dónde ibas a sacar un «rizo», y qué diablos ibas a hacer con él una vez que lo tuvieras.