siendo libre es posible tener el mundo entero alrededor de uno todo el tiempo. … Pero desaparece. …
No, justo en el momento en que estás más seguro de que todo ha terminado para siempre, vuelve, y no puedes creer que alguna vez haya desaparecido. Pero con un pequeño sentimiento de mezquindad; hacia la gente que has dejado y hacia la gente nueva.
Si alguna vez le has fallado a alguien, no tienes derecho a hablar con nadie más. Todos estos años jamás debería haberle hablado a nadie.
“Si me he encogido desigual ante un solo combate, la alegría que hallo en todos los demás se vuelve mezquina y cobarde. Me odiaría a mí mismo si entonces hiciera de mis otros amigos mi asilo”.
Emerson me habría odiado. Pero él piensa que la gente malvada es necesaria. ¿Cómo ha de saber uno si es realmente malvado? Supongamos que uno lo es.
Los católicos creen que incluso la gente en el infierno tiene un pequeño respiro de vez en cuando. Lewes dijo que es el alivio del dolor lo que te da la ilusión de la dicha. Fue cruel cuando ella se estaba muriendo; pero si es verdad, ¿dónde está la diferencia? Quizá en ser lo suficientemente mezquino como para aceptar un alivio que no mereces. ¿Puede alguien ser plenamente feliz y plenamente malvado?
Fastidio. Había pasado por alto alguna pista. Había algo incompleto en el pensamiento que le acababa de venir y le había parecido tan convincente. Se dio la vuelta y se enfrentó a ese yo que había dicho que uno debía afrontar todo en la vida con los ojos puestos en el cielo. Había brillado de entrada y de salida, entre sus pensamientos. Ahora le parecía ajeno.