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VIII

extraordinario, muy sencillo y bien escrito, que en absoluto parecía un ensayo. Pero había algo en él que era horrible. Los patrones le dieron al viejo una pensión, con benévola comicidad. Está tan sorprendido y tan felizmente dichoso por no tener otra cosa que hacer que mirar el mundo verde por el resto del tiempo, que no siente más que gratitud. Está bien, desde su punto de vista, al ser esa clase de viejo. ¿Pero cómo se atreve la empresa a ser benévolamente cómica? No es un caso para la comicidad. No tiene gracia que la gente próspera pueda consumir vidas por pequeños sueldos fijos que nunca aumentan más allá de cierto punto, por muy bien que les vaya a los patrones, ni siquiera si durante los últimos años les dan pensiones. Y no dan pensiones. Si lo hacen, se les considera de lo más benevolentes. El autor, que evidentemente es a su manera un hombre reflexivo, debería haberlo sabido. Simplemente escribió algo que a primera vista parece encantador y está muy bien escrito, pero que en realidad es perfectamente horrible y repugnante. Bueno, de pronto pensé que los patrones deberían saberlo. No sé qué se puede hacer. No quiero una pensión. Ya de por sí detesto trabajar por un sueldo. Pero los patrones deberían saber lo terriblemente injusto que es todo. Deberían hacer añicos su autocomplacencia.” Él estaba absorto. Su inteligencia extranjera simpatizaba. Entonces ella tenía razón.

—De todos modos. Lo peor de todo es que mis jefes son espantosamente agradables. Pero el principio es el mismo, la injusticia espantosa. Y da la casualidad de que justo antes de que me fuera, justo cuando el señor Hancock se iba de vacaciones, le había molestado que uno de sus libros de Mudie hubiera vuelto antes de que lo hubiera leído, y que no hubieran llegado otros de los que tenía en su lista, y de repente me dijo con tono quejumbroso: «podrías vigilar mis libros de Mudie». Me puse simplemente furiosa. Porque antes de empezar a encargarme de los libros —lo cual nunca me había pedido que hiciera, y fue totalmente idea mía— aquello era un completo lío. Todos llevaban listas de alguna

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