Era perfecto. La plena primavera completa, preparada y dispuesta allí, sin mezquindad, sin exigir nada más que amor; terraplenada entre el cielo y el césped, una densa y perfecta forma de diversos colores puros, un efecto, que pasaría; pero ella lo había visto. El ángulo agudo de su borde se destacaba contra una franja más lejana, muy lejana, de verde brumoso, con aquí y allá una mancha de color vino tinto oscuro de haya roja.
“Pase lo que pase, mientras uno viva, está la primavera”.
“No estés tan seguro de esto”.
“Por supuesto, si el mundo se acabara de repente”.
“This appreciation of spring is merely a question of youth.”
“No puedes estar seguro.”
“Al contrario. ¿Te imaginas por ejemplo que esta anciana del asiento de al lado siente