“El público no lo sabe. Y si estas cosas se venden, ¿para qué van a pagar los editores por buenas traducciones? Es como el bordado a máquina y el hecho a mano. No sale a cuenta hacer un buen trabajo. A menudo he oído decir que las traducciones están mal pagadas y lo entiendo perfectamente. Podría hacerse en una fábrica a un ritmo inmenso”.
“Tiene usted razón. He conocido a un grupo de pobres estudiantes rusos traducir un libro entero en una sola noche. Pero no encontrará una vulgarización cínica de la literatura en ninguna parte excepto en Inglaterra y América. Para el extranjero es realmente notable el modo en que en este país la profesión de las letras se ha convertido en una especulación. Nunca antes de venir aquí me había encontrado con esta idea de escribir para ganarse la vida, de esta forma ingenua y generalizada. Hay algo muy malo en ello.”
Miriam contempló la vista verde, pensando con culpa en su envidia y admiración por los muchos jóvenes que había conocido en casa de los Wilson que misteriosamente «escribían» o «iban a escribir», en su sorpresa y decepción al tropezar aquí y allá con cosas que habían escrito… no lo haga, señorita Henderson.… no emprenda… una carrera periodística basándose en que es capaz de escribir; tan mal como Jenkins. Los redactores —los pobrecillos— están asediados por parientes aspirantes.
Pensaba ahora, libre de la distracción de escuchar el modo en que él formaba sus frases, en el significado de estas últimas palabras… esto extendió un escalofrío por la vasta extensión de césped bañado por el sol; en los mismos momentos que estaban transcurriendo, el mundo de las letras seguía su curso activo, los tipos listos que tenían ideas y estilo y