Afuera, los golpes en la puerta se habían vuelto descomunales. La voz de George Lomax, alzada con furia, llegaba fuerte y clara:
“¿Quién está ahí? Abrid la puerta inmediatamente.”
El superintendente Battle suspiró.
—Supongo que tendremos que hacerlo —dijo—. Una lástima.
Sus ojos revolotearon alrededor, abarcando la escena. Una metralleta yacía junto a Jimmy. El comisario la recogió con cautela, sosteniéndola con mucha delicadeza, y la examinó. Emitió un gruñido y la dejó sobre la mesa. Luego dio un paso al frente y abrió la puerta con la llave.
Varias personas casi cayeron dentro de la habitación. Casi todo el mundo dijo algo al mismo