—¿Puedes?
Era la voz de las siete en punto. Despertó alguna cuerda mágica de la memoria en el cerebro de Bundle.
¿Acaso no conocía esa voz?
Muy lentamente, el número 7 se llevó una mano a la cabeza y tanteó el cierre de la máscara.
Bundle contuvo la respiración. Por fin iba a saberlo.
La máscara cayó.
Bundle se encontró mirando el rostro impasible y de madera del superintendente Battle.