Además, aunque el cuerpo artificial del gobierno es obra de otro cuerpo artificial y tiene, por decirlo así, una vida prestada y subordinada, esto no le impide poder actuar con más o menos vigor o prontitud, o hallarse, por decirlo así, en una salud más o menos robusta.
Finalmente, sin apartarse directamente del fin para el que fue instituido, puede desviarse más o menos de él según la manera de su constitución.
De todas estas diferencias surgen las diversas relaciones que el gobierno debe mantener con el cuerpo del Estado, según las relaciones accidentales y particulares por las cuales el Estado mismo se modifica; pues a menudo el gobierno que es mejor en sí mismo se convertirá en el más pernicioso si las relaciones en las que se encuentra han cambiado según los defectos del cuerpo político al que pertenece.