andarse con rodeos y a tergiversar para evitar que Guillermo pareciera un usurpador.
Si estos dos escritores hubieran adoptado los verdaderos principios, todas las dificultades habrían desaparecido y habrían sido siempre coherentes; pero habría sido una triste verdad la que tendrían que haber contado, y no le habrían rendido pleitesía a nadie más que al pueblo.
Además, la verdad no es el camino hacia la fortuna, y el pueblo no concede ni embajadas, ni cátedras, ni pensiones.