Las características de un buen gobierno
La pregunta «¿Cuál es en absoluto el mejor gobierno?» es tan insoluble como indeterminada; o mejor dicho, hay tantas buenas respuestas como combinaciones posibles en las situaciones absolutas y relativas de todas las naciones.
Pero si se pregunta por qué señal podemos conocer si un pueblo dado está bien o mal gobernado, esa es otra cuestión, y la pregunta, al ser de hecho, admite una respuesta.
No se responde, sin embargo, porque cada uno quiere responderla a su manera. Los súbditos ensalzan la tranquilidad pública, los ciudadanos la libertad individual; una clase prefiere la seguridad de las posesiones, la otra la de la persona; la una considera como el mejor gobierno el más severo, la otra sostiene que el más clemente es el mejor; la una quiere que los crímenes sean castigados, la otra quiere que sean prevenidos; la una quiere que el Estado sea temido por sus vecinos, la otra prefiere que sea ignorado; la una se contenta con que el dinero circule, la otra exige que el pueblo tenga pan.