todas las partes no tienen entonces menor autoridad sobre los súbditos, mientras que su división las hace a todas juntas menos fuertes frente al soberano.
El mismo inconveniente se evita también mediante el nombramiento de magistrados intermedios, que dejan intacto el gobierno y cuyo único efecto es equilibrar los dos poderes y mantener sus respectivos derechos. El gobierno no es entonces mixto, sino moderado.
Los inconvenientes opuestos pueden remediarse de igual manera, y, cuando el gobierno es demasiado laxo, se pueden instituir tribunales para concentrarlo. Esto se hace en todas las democracias.
En el primer caso, el gobierno se divide para debilitarlo; en el segundo, para fortalecerlo: pues los máximos de fuerza y de debilidad se encuentran en los gobiernos simples, mientras que las formas mixtas dan por resultado una fuerza media.