Pero, si todas estas cosas concurren a la formación de la Voluntad General en toda comunidad, la Voluntad General tiene, para la política, un sentido primordialmente más restringido.
El problema aquí consiste en asegurar su supremacía en las instituciones oficiales y los consejos públicos de la nación. Esta es la cuestión a la que Rousseau se dedicó principalmente.
Aquí también encontraremos que la Voluntad General es la mejor concepción posible para la guía del esfuerzo político.
Pues la Voluntad General no se realiza cuando se hace lo que es mejor para la comunidad, sino cuando, además, la comunidad en su conjunto ha querido que se haga.
La Voluntad General exige no sólo un buen gobierno, sino también autogobierno—no sólo una conducta racional, sino buena voluntad.
Esto es lo que algunos de los admiradores de Rousseau tienden a