llevado a cabo por los esfuerzos más pequeños,78 o al menos por aquellos que son demasiado pequeños para impresionar nuestros sentidos, que nadie espere poder dirigir o cambiar la naturaleza a menos que haya comprendido y observado debidamente estos esfuerzos.
VII. Del mismo modo, la investigación y el descubrimiento de la conformación latente en los cuerpos no es menos novedosa que el descubrimiento del proceso latente y de la forma. Pues sin duda aún solo se nos permite la entrada a la antecámara de la naturaleza, y no preparamos una entrada a su sala de presencia.
Pero nadie puede dotar a un cuerpo dado de una nueva naturaleza, ni transformarlo con éxito y propiedad en un cuerpo nuevo, sin poseer un conocimiento completo del cuerpo que va a ser así cambiado o transformado.
Pues caerá en métodos vanos o, al menos, difíciles y perversos, mal adaptados a la naturaleza del cuerpo sobre el cual opera. Debe abrirse, por lo tanto, un camino despejado hacia este objetivo, el cual ha