El calor, por tanto, parece ser ocasionado por la lucha que tiene lugar cuando estos fuertes disolventes penetran, cavan y desgarran las partes de esas sustancias, mientras las sustancias mismas se oponen. Cuando, sin embargo, las sustancias ceden con mayor facilidad, apenas se produce calor.
No hay ninguna instancia negativa respecto al calor de los animales, excepto en los insectos (como se ha observado), debido a su pequeño tamaño; pues en los peces, en comparación con los animales terrestres, se observa un grado menor de calor más que una privación del mismo. En las plantas y vegetales, tanto en sus exudaciones como en su médula recién expuesta, no hay ningún grado perceptible de calor.
Pero en los animales hay una gran diferencia en el grado, tanto en partes particulares (pues el calor varía cerca del corazón, el cerebro y las extremidades) como en las circunstancias en las que se encuentran, tales como el ejercicio violento y las fiebres.