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Aforismos—Libro I Sobre la interpretación de la naturaleza y el imperio del hombre

nuestro método para descubrir las ciencias simplemente nivela el ingenio de los hombres y deja muy poco a su superioridad, ya que lo logra todo mediante las reglas y demostraciones más ciertas.

De donde (como a menudo hemos observado), nuestro intento debe atribuirse a la fortuna más que al talento, y es fruto del tiempo más que del ingenio. Pues cierto tipo de azar no tiene menor efecto sobre nuestros pensamientos que sobre nuestros actos y obras.

CXXIII. Podemos, por lo tanto, aplicarnos el chiste de aquel que dijo que los bebedores de agua y los de vino no podían pensar del mismo modo,67 sobre todo porque le viene como anillo al dedo al asunto.

Otros, tanto antiguos como modernos, han bebido en las ciencias un licor crudo como el agua, ya fluyendo por sí mismo del entendimiento, ya extraído por la lógica como la rueda extrae el cubo. Pero nosotros bebemos y brindamos a los demás con un licor hecho de muchas uvas bien maduras, recolectadas y arrancadas de ramas particulares, exprimidas en el lagar y, por fin, clarificadas y fermentadas en una vasija. No es de extrañar, por tanto, que no estemos de acuerdo con los demás.

CXXIV. Otra objeción se hará sin duda, a saber, que no hemos establecido nosotros mismos un fin o blanco correcto o mejor de las ciencias (el mismo defecto que reprochamos a los otros). Pues dirán que la contemplación de la verdad es más digna y excelsa que cualquier utilidad o amplitud de efectos; mas que el detenernos tanto y tan ansiosamente en la experiencia y en la materia, y en el estado fluctuante de los particulares, ata la mente a la tierra, o más bien la precipita en un abismo de confusión y turbación, y la separa y aleja de un estado mucho más divino: la paz y tranquilidad de la sabiduría abstracta.

Asentimos de buen grado a su razonamiento, y estamos muy ansiosos por llevar a cabo el mismo punto que insinúan y exigen. Pues estamos fundando un modelo real del mundo en el entendimiento, tal como se encuentra, no tal como la razón del hombre lo ha distorsionado.

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