tender hacia el centro de la tierra debido a su peculiar conformación, o bien ser atraídos y precipitados por la masa corpórea de la propia tierra, por ser un conjunto de cuerpos similares, y ser arrastrados hacia ella por simpatía.
Pero si lo último es la causa, de ahí se sigue que cuanto más se acerquen los cuerpos a la tierra, con mayor fuerza y rapidez deben ser atraídos hacia ella, y cuanto más alejados estén, con mayor debilidad y lentitud (como ocurre en las atracciones magnéticas), y que esto debe suceder dentro de una distancia dada; de modo que, si se separan de la tierra a una distancia tal que el poder de la tierra no pueda actuar sobre ellos, permanecerán suspendidos como la tierra y no caerán en absoluto.130
El siguiente ejemplo de la cruz puede ser adoptado. Tómese un reloj movido por pesos de plomo,131 y otro por un resorte, y háganse marchar bien juntos, de modo que el uno no sea ni más rápido ni más lento que el otro; colóquese entonces el reloj movido por pesos en la parte alta de una iglesia muy alta, y manténgase el otro abajo, y obsérvese bien si