especies de movimiento, como en la Inst. 28 y 31, Tab. 3. Se muestra asimismo por la extinción del fuego y del calor ante cualquier presión fuerte, que frena y detiene el movimiento; para lo cual véase la Inst. 30 y 32, Tab. 3. Se demuestra además por esta circunstancia, a saber, que toda sustancia es destruida, o al menos alterada de manera sustancial, por un fuego y un calor fuertes y poderosos: de donde resulta evidente que el calor ocasiona tumulto y confusión, junto con un movimiento violento en las partes internas de los cuerpos; y esto conduce gradualmente a su disolución.
Lo que hemos dicho respecto al movimiento debe entenderse de este modo, cuando se toma como el género del calor: no debe pensarse que el calor genera el movimiento, ni el movimiento el calor (aunque en ciertos aspectos esto sea verdad), sino que la esencia misma del calor, o el ser sustancial104 del calor, es el movimiento y nada más, limitado, sin embargo,