Porque también respecto a estos no debemos desistir de la investigación, hasta que discernamos la causa de la desviación. La causa no se eleva, sin embargo, en tales casos a una forma regular, sino solo al proceso latente hacia dicha forma. Pues quien esté familiarizado con los caminos de la naturaleza observará más fácilmente sus desviaciones; y, vice versâ, quien haya aprendido sus desviaciones podrá describir con mayor precisión sus caminos.
Se diferencian de nuevo de los casos singulares por ser mucho más aptos para la práctica y la rama operativa. Pues sería muy difícil generar nuevas especies, pero menos hacerlo con las conocidas para variarlas y producir así muchos resultados raros e inusuales.122
El paso de los milagros de la naturaleza a los del arte es fácil; porque si una vez se atrapa a la naturaleza en sus variaciones, y la causa es manifiesta, será fácil conducirla por medio del arte a tal desviación a la que primero fue conducida por el azar; y no solo a esa, sino a otras, ya que las desviaciones de un lado conducen y abren el camino a otras en todas las direcciones.
De esto no necesitamos ningún ejemplo, puesto que son muy abundantes. Pues hay que hacer una recopilación, o historia natural particular, de todos los monstruos y nacimientos prodigiosos de la naturaleza; de todo, en suma, lo que hay de nuevo, raro e inusual en ella. Esto debe hacerse con una selección rigurosa, de modo que merezca crédito.
Aquellos son más de sospechar los cuales dependen de la superstición, como los prodigios de Livio, y aquellos quizás, poco menos, que se hallan en las obras de los escritores de magia natural, o incluso de la alquimia, y cosas semejantes; pues tales hombres, por decirlo así, son los mismísimos pretendientes y amantes de las fábulas; pero nuestros ejemplos deben derivarse de alguna historia seria y creíble, y de una narración fiel.