XLVIII.
En el vigesimocuarto rango de las instancias de prerrogativa colocaremos las instancias de lucha, que también solemos llamar instancias de predominio. Son aquellas que señalan el predominio y la sumisión de las potencias comparadas entre sí, y cuál de ellas es la más enérgica y superior, o más débil e inferior. Pues los movimientos y efectos de los cuerpos se componen, descomponen y combinan no menos que los cuerpos mismos. Expondremos, por tanto, las clases principales de movimientos o potencias activas, a fin de que su fuerza comparativa, y de ahí una demostración y definición de las instancias en cuestión, queden más claras.
Sea la primera moción la de la resistencia de la materia, que existe en cada partícula y evita por completo su aniquilación; de modo que ninguna conflagración, peso, presión, violencia o longitud del tiempo puede reducir ni la más pequeña porción de materia a la nada, ni impedir que sea algo y ocupe algún espacio, y que se libre (por muchos apuros en que se vea), cambiando su forma o lugar, o, si eso fuere imposible, permaneciendo como es; ni puede suceder jamás que llegue a ser nada o a no estar en ninguna parte.
Este movimiento es designado por las escuelas (las cuales por lo general nombran y definen todo por sus efectos e inconvenientes más que por su causa intrínseca) mediante el axioma de que dos cuerpos no pueden existir en el mismo lugar, o lo llaman movimiento para evitar la penetración de dimensiones. Es inútil dar ejemplos de este movimiento, puesto que existe en cada cuerpo.
Sea el segundo movimiento el que denominamos movimiento de conexión, por el cual los cuerpos no se permiten ser separados en ningún punto del contacto de otro cuerpo, deleitándose, por así decirlo, en la conexión y el contacto mutuos. Esto es llamado por las escuelas