Debemos, sin embargo, prestar especial atención a la investigación y el descubrimiento de los efectos y operaciones del calor, cuando se le hace acercarse y retirarse por grados, de forma regular, periódica y mediante intervalos apropiados de espacio y tiempo.
Pues esta desigualdad sistemática es en verdad hija del cielo y madre de la generación, ni cabe esperar gran resultado de un ardor violento, precipitado o desultorio.
Porque esto no solo es de todo punto evidente en los vegetales, sino que en las matrices de los animales también surge una gran desigualdad de calor, a partir del movimiento, el sueño, el alimento y las pasiones de la hembra.
La misma desigualdad prevalece en esos lechos subterráneos donde los metales y fósiles se forman perpetuamente, lo cual hace aún más notable la ignorancia de algunos de los alquimistas reformados, que imaginaron poder alcanzar su objetivo mediante el calor equitativo de