soportado la prueba de la experiencia, tal como la que existe entre el imán y el hierro, el oro y el azogue, y cosas semejantes. En los experimentos químicos sobre los metales, sin embargo, hay algunas otras dignas de mención, pero la mayor abundancia (donde todas son en tan pequeño número) se descubre en ciertos medicamentos que, por sus cualidades ocultas y específicas (como se les llama), afectan a miembros, humores, enfermedades o constituciones particulares.
Tampoco debemos omitir la armonía entre el movimiento y los fenómenos de la luna, y sus efectos sobre los cuerpos inferiores, los cuales pueden reunirse mediante una selección exacta y honesta de los experimentos de la agricultura, la navegación y la medicina, o de otras ciencias. En la medida en que estos ejemplos generales, sin embargo, de una armonía más latente, son raros, con tanta mayor diligencia deben ser investigados, a través de la tradición y de informes fieles y honestos, pero sin precipitación y credulidad, con un grado de confianza ansioso y, por decirlo así, vacilante.
Queda una especie de armonía que, aunque simple en su modo de acción, es sin embargo sumamente valiosa en su utilidad, y de ningún modo debe omitirse, sino más bien investigarse diligentemente. Es la cópula o unión fácil o difícil de los cuerpos en la composición, o simple yuxtaposición. Pues algunos cuerpos se mezclan y se incorporan con facilidad y buena gana, otros tardía y perversamente; así, los polvos se mezclan mejor con el agua, la greda y las cenizas con los aceites, y cosas semejantes. Ni deben recogerse únicamente estos casos de propensión y aversión a la mezcla, sino también otros, asimismo, de la colocación, distribución y digestión de las partes cuando están mezcladas, y el predominio una vez que la mezcla se completa.
- Por último, queda el séptimo, y el último de los siete, modo de acción; a saber, el que resulta de la alternancia e intercambio de los otros seis; mas de este no será el momento oportuno