esperarse resultados comparativamente insignificantes, mientras que los más importantes deben derivarse de la nueva luz de los axiomas, deducidos mediante método y regla ciertos a partir de los pormenores antedichos, y que a su vez señalan y definen nuevos pormenores.
Nuestro camino no es una llanura extensa, sino que se eleva y desciende, ascendiendo hacia los axiomas y descendiendo hacia los efectos.
CIV. Tampoco podemos tolerar que el entendimiento salte y vuele desde los particulares hasta los axiomas remotos y más generales (como son los llamados principios de las artes y de las cosas), y dé por probados y establezca así sus axiomas intermedios conforme a la supuesta verdad inconmovible de los primeros. Esto, sin embargo, se ha hecho siempre hasta el presente por la inclinación natural del entendimiento, educado además y acostumbrado a este mismo método mediante el modo silogístico de demostración. Mas solo podremos augurar un buen porvenir para las ciencias cuando el asentimiento proceda por una verdadera escala y por pasos sucesivos, sin interrupción ni salto, desde los particulares hasta los axiomas menores, de ahí a los intermedios (ascendiendo unos sobre otros), y por último, a los más generales.
Pues los axiomas inferiores difieren muy poco de la mera experiencia;61 los más altos y generales (según se estiman en la actualidad) son nocionales, abstractos y carecen de peso real. Los intermedios son verdaderos, sólidos, llenos de vida, y de ellos dependen los asuntos y la fortuna de la humanidad; más allá de estos se encuentran los axiomas verdaderamente generales, pero no abstractos, que están verdaderamente limitados por los intermedios.
No debemos, pues, añadir alas, sino más bien plomo y lastre al entendimiento, para impedirle saltar o volar, lo cual aún no se ha hecho; pero cuando esto tenga lugar, podremos abrigar mayores esperanzas de las ciencias.