llamar instancias de pellizco. Adoptamos este último nombre porque pellizcan el entendimiento, y el primero porque perforan la naturaleza, por lo que a veces las denominamos instancias de Demócrito.143
Son de aquellas que previenen el entendimiento sobre la admirable y exquisita sutileza de la naturaleza, de modo que este se enciende y despierta a la atención, la observación y la indagación adecuada; como, por ejemplo, que una pequeña gota de tinta pueda extenderse en tantas letras; que la plata meramente dorada en su superficie pueda estirarse hasta alcanzar tal longitud de hilo dorado; que un pequeño gusano, como el que se puede hallar sobre la piel, posea tanto un espíritu como una variada conformación de sus partes; que un poco de azafrán impregne con su color toda una tinaja de agua; que un poco de almizcle o aroma impregne con su perfume una extensión de aire mucho mayor; que una nube de humo sea levantada por un poco de incienso; que diferencias de sonidos tan precisas como las palabras articuladas sean transportadas en todas direcciones a través del aire, y penetren incluso en los poros de la madera y del agua (aunque se debiliten mucho), y que además sean reflejadas, y ello con tal nitidez y velocidad; que la luz y el color atraviesen durante tanto trecho y tan rápidamente cuerpos sólidos, tales como el vidrio y el agua, con una variedad de imágenes tan grande y exquisita, y sean refractados y reflejados; que el imán atraiga a través de toda clase de cuerpos, incluso los más compactos;
pero (lo que aún es más admirable) que en todos estos casos la acción de uno no impida la de otro en un medio común, como el aire; y que sean transportadas por el aire, al mismo tiempo, tantas imágenes de objetos visibles, tantos impulsos de articulación, tantos perfumes diferentes, como los de la violeta, la rosa, etc., además del frío y el calor, y las atracciones magnéticas; todo ello, digo, al mismo tiempo, sin impedimento alguno de los unos por los unos ni por los otros, como si cada uno tuviera sus caminos y su paso particular reservados para él, sin estorbarse ni encontrarse mutuamente.