dimensiones que tenía antes de la condensación. Si no lo hubiera hecho, ya fuera de inmediato o poco después, la condensación habría parecido volverse constante; de no ser así, habría parecido que se produjo una restitución y que la condensación había sido transitoria.
Algo semejante podría haberse intentado con los huevos de vidrio; el huevo debió de haberse cerrado hermética y repentinamente, tras una extracción completa del aire, y haberse dejado en tal estado durante algunos días; y podría haberse comprobado entonces si, al abrir la abertura, el aire era aspirado con un ruido sibilante, o si se introducía en él, al sumergirlo, tanta agua como la que se habría introducido al principio, de no haber permanecido cerrado. Pues es probable (o, al menos, vale la pena hacer el experimento) que esto pudiera haber sucedido, o pudiera suceder, debido a que la perseverancia tiene un efecto similar en los cuerpos que son un poco menos homogéneos. Un bastón doblado durante algún tiempo no recupera su forma al soltarlo, lo cual no se debe a ninguna pérdida de cantidad en la madera durante ese