esto ocurre, empujándose las distintas partes unas a otras en sucesión, el todo es movido, y ello con un movimiento tanto rotatorio como progresivo, a fin de que las partes puedan, por este medio también, ponerse en libertad, o ceder más fácilmente.
Que esto sirva para la moción en cuestión.
Sea el cuarto el que denominamos movimiento de la materia, y que se opone al último; pues en el movimiento de la libertad, los cuerpos aborrecen, rechazan y evitan un nuevo tamaño o volumen, o cualquier nueva expansión o contracción (pues estos diferentes términos tienen el mismo significado), y se esfuerzan, con todo su poder, en rebotar y reanudar su anterior densidad; por el contrario, en el movimiento de la materia, están deseosos de adquirir un nuevo volumen o dimensión, y lo intentan voluntaria y rápidamente, y en ocasiones mediante un esfuerzo vigorosísimo, como en el ejemplo de la pólvora.
Los instrumentos más poderosos, o al menos más frecuentes, aunque no los únicos, de este movimiento son el calor y el frío. Por ejemplo, el aire, si se