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Aforismos—Libro I Sobre la interpretación de la naturaleza y el imperio del hombre

Pero nosotros (que sabemos que no puede formarse juicio alguno de lo que es raro o notable, y mucho menos sacarse a la luz cosa alguna nueva, sin un examen previo y regular y el descubrimiento de las causas de lo que es común, y a su vez de las causas de esas causas) nos vemos necesariamente obligados a admitir los objetos más comunes en nuestra historia.

Además, hemos observado que nada ha sido tan perjudicial para la filosofía como esta circunstancia, a saber: que los objetos familiares y frecuentes no detienen ni retienen la contemplación de los hombres, sino que son admitidos descuidadamente y jamás se indaga acerca de sus causas; de modo que no se echa de falta con mayor frecuencia la información sobre temas desconocidos que la atención hacia aquellos que son conocidos.

CXX. Con respecto a la mezquindad, o incluso a la inmundicia de los detalles, para los cuales (como observa Plinio) se requiere una disculpa, tales temas no son menos dignos de ser admitidos en la historia natural que los más magníficos y costosos; ni contaminan en absoluto la historia natural, pues el sol entra por igual en el palacio y en la letrina, y no por ello queda contaminado. No dedicamos ni levantamos un capitolio o una pirámide al orgullo del hombre, sino que erigimos un templo sagrado en su mente, sobre el modelo del universo, modelo que, por tanto, imitamos. Pues aquello que es digno de existencia es digno de conocimiento, la imagen de la existencia. Ahora bien, lo mezquino y lo espléndido existen por igual. Es más, así como los mejores olores se producen a veces a partir de materias pútridas (como el almizcle y el civeto), así también de los casos mezquinos y sórdidos emanan una luz y una información valiosas. Pero ya hemos dicho demasiado, pues tales sentimientos quisquillosos son infantiles y afeminados.

CXXI. El punto siguiente requiere una consideración más exacta, a saber, que muchas partes de nuestra historia parecerán al vulgo, o incluso

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