antiguos), o sólida y densa (como sostienen Gilbert y muchos de los modernos, junto con algunos de los antiguos).132
Las razones de esta última opinión se fundan principalmente en que la luna refleja los rayos del sol, y en que la luz no parece capaz de ser reflejada sino por cuerpos sólidos. Los ejemplos de la cruz serán, por tanto (si alguno hay), aquellos que muestren la reflexión en un cuerpo tenue, tal como la llama, siempre que sea lo suficientemente densa.
Ahora bien, ciertamente, una de las razones del crepúsculo es la reflexión133 de los rayos del sol por la parte superior de la atmósfera. Vemos los rayos del sol reflejados también en las tardes despejadas por franjas de nubes húmedas, con un esplendor no menor, sino quizá más brillante y glorioso que el reflejado por el cuerpo de la luna, y sin embargo no está claro que esas nubes se hayan formado en un cuerpo denso de agua. Vemos también que el aire oscuro detrás de las ventanas por la noche refleja la luz de una vela