objetos en su relación con el hombre, y no en su relación con el universo, y que solo se corrige mediante el razonamiento universal y la filosofía.141
XLI. En el decimoctavo rango de las instancias de prerrogativa clasificaremos las instancias del camino, que también solemos llamar itinerantes y articuladas. Son aquellas que indican los movimientos gradualmente continuados de la naturaleza.
Esta clase de instancias se sustrae más a nuestra observación que a nuestros sentidos; pues los hombres se muestran singularmente indolentes en este asunto, consultando a la naturaleza de forma desultoria y a intervalos periódicos, cuando los cuerpos han sido ya regularmente terminados y completados, y no durante su labor. Mas si alguien deseara examinar y contemplar el talento y la industria de un artesano, no se contentaría meramente con ver los materiales brutos de su arte y luego su obra ya concluida, sino que preferiría estar presente mientras labora y prosigue con su trabajo.
Algo de la misma clase debería hacerse respecto a la naturaleza. Por ejemplo, si alguien investiga la vegetación de las plantas, debe observar desde la primera siembra de cualquier semilla (lo cual puede hacerse fácilmente arrancando cada día semillas que hayan estado dos, tres o cuatro días en la tierra, y examinándolas diligentemente), cómo y cuándo la semilla comienza a hincharse y romperse, y a llenarse, por así decirlo, de espíritu; luego cómo empieza a romper la corteza y a empujar fibras, elevándose un poco al mismo tiempo, a menos que el terreno sea muy duro; luego cómo empuja estas fibras, unas hacia abajo para las raíces, otras hacia arriba para el tallo, a veces también reptando lateralmente, si encuentra la tierra abierta y más cedediza por un lado, y cosas por el estilo.
Lo mismo debe hacerse al observar la eclosión de los huevos, donde podemos ver fácilmente el proceso de animación y organización, y qué