movimientos e incursiones, a menos que pongamos sus fuerzas en debida orden y formación, por medio de tablas de descubrimientos de estas materias —que son objeto de investigación— adecuadas, bien dispuestas y, por así decirlo, vivas, y la mente se aplique entonces a la ayuda ya preparada y digerida que tales tablas ofrecen.
CIII. Cuando de este modo hemos colocado debida y regularmente ante los ojos una colección de detalles, no debemos proceder inmediatamente a la investigación y descubrimiento de nuevos detalles o efectos, o, al menos, si lo hacemos, no debemos conformarnos con ellos.
Pues, aunque no negamos que trasladando los experimentos de un arte a otro (cuando todos los experimentos de cada uno han sido recopilados y ordenados, y han sido adquiridos por el conocimiento y sometidos al juicio de un solo individuo), se pueden descubrir muchos experimentos nuevos tendientes a beneficiar a la sociedad y al género humano mediante lo que denominamos experiencia literata; sin embargo, de ello han de