partes se forman a partir de la yema, y cuáles de la clara del huevo, y así sucesivamente. Lo mismo puede decirse de la investigación sobre la formación de animales a partir de la putrefacción; pues no sería tan humano investigar en animales perfectos y terrestres cortando el feto del útero; pero tal vez se ofrezcan oportunidades de abortos, animales muertos en la caza y cosas por el estilo.
Por consiguiente, debe, por decirlo así, vigilarse a la naturaleza, ya que se le observa más fácilmente de noche que de día: pues las contemplaciones de esta índole pueden considerarse como llevadas a cabo de noche, debido a la minucia y al perpetuo ardor de nuestra luz de vela.
Lo mismo debe intentarse con los objetos inanimados, lo cual hemos hecho nosotros mismos al investigar la apertura de los líquidos por el fuego.
Porque el modo en que el agua se dilata es diferente al observado en el vino, el vinagre o el agraz, y muy diferente, a su vez, del observado en la leche, el aceite y similares; y esto se veía fácilmente al hervirlos a fuego lento, en un vaso de vidrio a través del cual se puede percibir todo con claridad.
Pero esto lo mencionamos meramente, con la intención de tratarlo con mayor amplitud y más de cerca cuando lleguemos al descubrimiento del proceso latente; pues debe recordarse siempre que aquí no tratamos de las cosas mismas, sino que meramente proponemos ejemplos.142
XLII. En el decimonoveno rango de las instancias de prerrogativa clasificaremos las instancias suplementarias o sustitutivas, a las que también solemos llamar instancias de refugio. Son aquellas que proporcionan información cuando los sentidos fallan por completo, y a las que por tanto recurrimos cuando no se pueden obtener instancias apropiadas.
Esta sustitución es doble, ya sea por aproximación o por analogía.